Proceso de apoyo y solidaridad con organizaciones sociales y populares

Lo que realmente paso en la Biblioteca Nacional el 31 de octubre

Bogotá – DC, octubre 31 de 2018

Ante la gran cantidad de versiones sobre la ocupación de la Biblioteca Nacional de Colombia por parte de unos estudiantes, las cuales han sido tildadas de violentas hasta por sectores del movimiento estudiantil, en estos pocos párrafos se hará un recuento de lo que observamos como fundación, ya que acompañamos de principio a fin este acto de protesta.

Esta manifestación inició alrededor de las 7 de la noche, hora a la que acudimos ante la solicitud de acompañamiento. Nos encontramos ante un grupo de estudiantes de diferentes universidades públicas que se habían agrupado dentro de las instalaciones de la Biblioteca Nacional como forma de manifestación pacífica en el marco de las movilizaciones estudiantiles de la UNEES.

A las puertas de la Biblioteca se habían concentrado una gran cantidad de estudiantes apoyando la protesta que se llevaba adentro, hay que aclarar sin afectar este edificio histórico, al final solo hubo un grafiti. Cuando se fueron los manifestantes externos, se dialogó de la manera más cordial con los directivos de la biblioteca quienes escucharon a los estudiantes y les permitieron pernoctar dentro del edificio, un hecho importante es que los miembros de seguridad del edificio controlaron toda la noche las puertas.

Los funcionarios de la biblioteca explicaron la importancia de los documentos que se tienen en el edificio y lo antiguo que es éste, por lo que se llegó a una serie de acuerdos y compromisos respecto de los lugares a los que podíamos acceder, el cuidado de éstos y el cierre de las demás salas.

Alrededor de las 10:30 pm se presenta en la puerta de la biblioteca el comandante de policía del cuadrante indicando que vecinos lo habían llamado alertando la presencia de estudiantes dentro de la biblioteca, procedimos a comunicarnos con él junto con los funcionarios de la biblioteca, informándoles que efectivamente si había un grupo de estudiantes de diferentes universidades públicas de Bogotá pero que no existía la necesidad de la presencia de la policía o la incursión de ésta dentro de las instalaciones para desalojar a los manifestantes, porque tanto para el personal de la biblioteca como para nosotros, la presencia de la policía y sus métodos sólo generarían violencia y pondrían en peligro el patrimonio cultural que alberga.

Minutos después, más de 30 motos de la policía con personal del ESMAD y de fuerza disponible se instalaron al frente de la biblioteca, afortunadamente éstos se retiraron debido a que no existió el interés por parte de ninguno de los involucrados de usar la violencia ya que esta tertulia fue un claro ejemplo de lo que es una manifestación pacífica y demuestra que por medio del dialogo cuando se reconoce a las personas como iguales se pueden solucionar los problemas.

La noche transcurrió en medio de lecturas, cantos y películas, los estudiantes tenían acceso a los baños y hasta a la clave del wifi de la biblioteca.

Todo cambio cuando los estudiantes se percataron que la policía había acordonado la biblioteca, y habían cambiado los acuerdos de los estudiantes con la biblioteca con el manejo de la puerta.

Amaneció, los estudiantes organizaron el espacio y nos dispusimos a desayunar; dentro de nuestras forma de trabajar como fundación hacemos cambios de personas para el acompañamiento, pero esto no fue permitido por la biblioteca, quien no permitió que entraran otras personas de derechos humanos, nos informaron que si salíamos nadie podría volver a entrar, solamente miembros del ministerio público, obviamente decidimos quedarnos y seguir con nuestro acompañamiento a la actividad, con unas compañeras afuera realizando la interlocución con las personas que llegaron y los policías que no permitían que nadie se acercara a las puertas de la biblioteca, negándole el acceso a los medios de comunicación.

El día no fue tan agradable como la noche, la actitud de los funcionarios de la biblioteca cambió, presumimos, por presiones de los directivos del ministerio de cultura, a lo que los estudiantes bailaron y conversaron de manera tranquila dentro de la Biblioteca.

A las 10 y 30 am hace presencia la personería, quien ingresa a la Biblioteca Nacional, y observa que tanto los estudiantes como los funcionarios estaban dialogando en buenos términos, que se había hecho todo el procedimiento de sellamiento de las salas de la biblioteca, y que las personas que pasaron la noche habían permanecido en un solo lugar, sin afectar las instalaciones.

La tertulia siguió, ahora con un tinte más activo porque hasta juegos y actividades lúdicas se llevaron a cabo, se logró la comunicación con algunos medios de comunicación vía telefónica y otros cubrieron desde la puerta de la calle 26 para que tuvieran imágenes de primera mano de lo que estaba ocurriendo en la biblioteca.

El único acto de forcejeo fue el ingreso de la comida, ya que a pesar de acordar en la noche que la fundación realizaría ese procedimiento de salir y entrar comida, la biblioteca se negó a dejar entrar alimentación por lo que hubo una pequeña discusión en la puerta. Por lo demás la ocupación duro las 24 horas, nunca hubo toma del edificio, las puertas estuvieron controladas desde las 10 de la noche por los agentes de seguridad, no hubo ningún acto violento dentro del edificio, todo estuvo en el marco de la desobediencia civil, pero sin agredir a las personas del espacio, de eso somos testigos, por lo que felicitamos la forma en que reacciono los administradores del edificio y los estudiantes.

Frente a las capuchas, hasta el momento la legislación colombiana no tiene penalizado cubrirse el rostro, a nuestra humilde mirada, no es un acto en sí mismo violento, y los estudiantes de los anteriores hechos dentro de la biblioteca no tenían el rostro cubierto, fueron conocidos por los administradores del edificio, y por el distrito de eso damos fe.

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