Proceso de apoyo y solidaridad con organizaciones sociales y populares

Zanahoria y Garrote: Los peligrosos y errados señalamientos de Claudia López

La defensa de los Derechos Humanos se soporta en la idea de garantizar, que las cartas y pactos internacionales, que han sido acogidos por los países, puedan hacerse realidad. Sobre esta idea, cientos de colombianos y colombianas han asumido la tarea titánica de acompañar a las comunidades, procesos y colectivos, con el ánimo de que sus derechos no se vulneren. Es así, como desde los años 80´s y bajo la bandera de la defensa de la vida, organizaciones e individualidades se han encargado de promocionar, preservar y exigir al Estado colombiano el cumplimiento de la normatividad nacional e internacional en materia de Derechos Humanos.

Causan preocupación las declaraciones de la actual alcaldesa de la ciudad de Bogotá Claudia López. En el desarrollo del Consejo Superior Universitario de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, el pasado 25 de febrero, la alcaldesa asevera: “los derechos humanos de las 5 personas, 3 de ellas heridas por lanzarle piedras desde un octavo piso, esos derechos humanos de esos ciudadanos si no le importa al comité de derechos humanos que manda esa comunicación” “Yo no sé si es que los estudiantes o el comité de derechos humanos defiende a encapuchados con violencia, ni siquiera los ha mencionado ¿No los vieron los del comité de derechos humanos?”

Previo a la intervención de López, Julián Báez, representante de los estudiantes en el consejo superior, realiza una serie de denuncias, en relación a la intervención desmedida del ESMAD en la facultad de Ingenierías el pasado 21 de febrero. De acuerdo a la denuncia, el ESMAD violó la autonomía universitaria, al ingresar a la facultad y utilizar gases lacrimógenos, sin tener en cuenta los protocolos para su uso. La información recogida por el comité de Derechos Humanos de la Universidad Distrital y que fue presentada en la réplica del estudiante, da cuenta del uso desproporcionado de la fuerza por parte de dicho escuadrón y el quebrantamiento de los protocolos exigidos para su intervención. 

Frente a tales afirmaciones de la alcaldesa y con la intención de agregar argumentos al debate público es importante recordar que los defensores y defensoras de derechos humanosson personas que, a título individual o colectivo, trabajan para hacer realidad los derechos recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las diversas normas que la desarrollan” (Internacional, 2020). En Colombia, la mayoría de defensores y defensoras, hacen parte de organizaciones sociales y populares, buscando en todo momento detener las violaciones a los derechos humanos, a través del seguimiento, el registro de situaciones y su denuncia ante las autoridades correspondientes.

Por su parte, la violación a los derechos humanos, se entiende como“toda conducta positiva o negativa mediante la cual un agente directo o indirecto del Estado vulnera, en cualquier persona y en cualquier tiempo, uno de los derechos enunciados y reconocidos por los instrumentos que conforman el DIDH. ” (Navre, 2020). En este sentido, el Estado, en tanto garante de los derechos humanos, es el único que puede vulnerarlos, en razón de su acción u omisión.

Si los ciudadanos, en el marco de la protesta social, sobrepasan la delgada línea de una manifestación disruptiva,  a lo descrito en los tipos penales, el defensor y defensora de derechos humanos,  tiene como único papel observar que la administración por medio de las prerrogativas que le han sido asignadas al Estado, realice procedimientos conforme al derecho, y protegiendo los bienes jurídicamente tutelados, es decir la manifestación pública, y la integridad de los marchantes. Por lo  anterior, exigir  al Comité de Derechos Humanos de la Universidad Distrital  y al representante de los estudiantes que se enfrente, o denuncie estos hechos de violencia, sería tanto, como exigirle a la cruz roja, que en el marco de la guerra, detuviera los enfrentamientos, o que construyera informes de inteligencia.

Las críticas de la mandataria merecen toda la atención de quienes tenemos el papel de ser defensores y defensoras de los derechos humanos, no solo por sus errores jurídicos y conceptuales, sino por las consecuencias políticas que pueden tener estas afirmaciones. Con ellas, se pone en tela de juicio la labor de decenas de estudiantes, que a lo largo de las movilizaciones del último año, han sido cruciales para visibilizar la acción desmedida de la fuerza pública y proteger los derechos de cientos de estudiantes.

Las declaraciones de  Claudia López configuran una de las tantas formas en que se ha pretendido estigmatizar y señalar a quienes exigen sus derechos fundamentales y someten a grave peligro en su integridad a quienes deberían ser considerados sujetos de protección especial: los defensores y defensoras de los derechos humanos.

Referencias

El espectador, E. (15 de 09 de 2003). La ira presidencial. El espectador. Obtenido de https://www.semana.com/nacion/articulo/la-ira-presidencial/60643-3

Giraldo, J. (01 de 10 de 1993). Solamente los Estados pueden violar derechos humanos . Obtenido de http://www.javiergiraldo.org/IMG/pdf/Solo_los_Estados_violan_los_Derechos_Humanos.pdf

Internacional, A. (27 de 02 de 2020). DEFENSORES Y DEFENSORAS DE LOS DERECHOS HUMANOS. Obtenido de Amnistìa internacional: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/temas/defensores/

Navre, C. (27 de 02 de 2020). Violaciòn de derechos humanos. Obtenido de http://corporacionavre.org/modelo/violacion-de-los-derechos-humanos

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